Milagros de Jesús

Milagros de Jesús. Curaciones milagrosas, exorcismos y resurrecciones, son algunos de los milagros de Jesucristo.

Milagros de Jesús sobre la naturaleza

MENSAJES CRISTIANOS

Jesús realizó milagros revelados en  los evangelios; comúnmente se conocen diez prodigios que relacionan la obediencia de la naturaleza en los milagros de cristo.

Milagros de la naturaleza

 

La boda de Caná

En las Bodas de Caná, los milagros bíblicos cuentan que había 6 recipientes de piedra que suelen usar los judíos para sus purificaciones, cada uno de cien litros. Jesús exclamó: “Llenen de agua esos recipientes”. Entonces los llenaron. Aquí fue cuando Jesús hizo el milagro y luego dijo: “Sáquenlos ahora y llévenlo al mayordomo”. Ellos obedecieron. El agua convertida en vino la probó el mayordomo. Todos disfrutaron del vino de la boda de Caná y esta señal milagrosa fue entonces la primera que Jesús hizo en Caná de galilea. Manifestando toda su gloria a sus discípulos que entonces creyeron en él.  (Juan 2, 6-12). El milagro de Jesús fue convertir el agua en vino.

Milagros de la naturaleza boda de cana

 

Pesca milagrosa

Cuando terminó de hablar, Jesús dijo a Simón. “Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar”. Simón respondió: “Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes”. Lo hicieron, y pescaron tantos peces, que las redes casi se rompen; hicieron señas a los que estaban en otra barca para que fueran a ayudarles.  Ya con ellos llenaron las dos barcas, que por el peso casi se hunden. Se arrodilló Simón Pedro ante Jesús y le dijo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador” Simón, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, estaban impresionados por lo sucedido. Jesús le dijo a Simón: No temas; en adelante serás pescador de hombres. Llevaron sus barcas hacia tierra, dejaron todo y siguieron a Jesús. (Lucas 5, 4-11)

 

Jesús domina la tempestad

Cuando Jesús subió a la barca, sus discípulos le siguieron. Una tormenta muy violenta se dio en el lago y las olas cubrían la barca. Jesús dormía. Los discípulos de Jesús se le acercaron y lo despertaron: “¡Señor, sálvanos, que estamos perdidos!” Jesucristo les dijo: “¡Qué miedosos son ustedes!, ¡Qué poca fe tienen!”. Un claro mensaje cristiano. Se levantó y dio una orden al viento y al mar. Entonces todo volvió a la calma por completo. Milagro: Calmó la tempestad. Todos se asombraron. “¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8, 23-27)

 

Primera multiplicación de los panes

Cuando caía la tarde, los discípulos de Jesús se le acercaron, diciéndolo: “Estamos en un lugar despoblado y ya ha pasado la hora. Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer”. Jesús les dijo: “No tienen porque irse; dénles ustedes de comer”. Ellos respondieron: Aquí sólo tenemos 5 panes y 2 pescados. Jesús les dijo: “Tráiganmelos acá”. Mandó a las personas a que se sentaran en el pasto. Tomó esos cinco panes y dos pescados, levantó los ojos al cielo y pronunció la bendición… partió los panes y los entregó a sus discípulos quienes los daban a la gente. Multiplicó la comida. Comieron todos y se saciaron; además se recogieron pedazos que sobraron: doce canastos llenos. Quienes habían comido fueron cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. (Mateo 14, 15-21)

 

Jesús camina sobre el mar

Jésus camina sobre el agua

Jésus camina sobre el agua

Antes de que amaneciera, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el mar. Al verlo caminar sobre el mar, ellos se asustaron y exclamaron: ¡Es un fantasma!… y de miedo se pusieron a gritar. Jesús les dijo: “Ánimo, no teman, que soy yo”. Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua”. Y Jesús le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y entonces empezó también a caminar sobre las aguas en dirección a Jesús. El viento seguía fuerte, tuvo miedo y empezó a hundirse. Gritó: ”¡Señor, sálvame!” Jesús extendió la mano y lo agarró: “Hombre de poca fe, ¿por qué has vacilado?” le dijo. Subieron a la barca y entonces cesó el viento, y los que estaban en la barca, se postraron ante Jesús, diciendo: “¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!” (Mateo 14, 25-33)

 

Segunda multiplicación del pan

Otro de los milagros de Jesús que se repitió. Jesús llamó a sus discípulos y dijo: “Siento compasión de esta gente, pues hace ya tres días que me siguen y no tienen comida. No quiero despedirlos en ayunas, porque temo que se desmayen en el camino”. Sus discípulos le respondieron: “Estamos en un desierto, ¿dónde vamos a encontrar suficiente pan como para alimentar a tanta gente?”. Y Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tienen ustedes? Respondieron: “Siete y algunos pescados”. Jesús mandó a la gente a que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los pescados, dio gracias y los partió. Los entregaba a los discípulos y estos los repartieron a la gente. Todos comieron hasta saciarse y llenaron siete cestos, con los pedazos que sobraron. Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños. (Mateo 15, 32-38)

La Transfiguración o transformación

Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a un alto monte. A la vista de ellos, el aspecto de Jesús cambió completamente, incluyendo sus ropas que se volvieron resplandecientes y tan blancas como nadie fuera capaz de blanquearlas. Se les aparecieron Elías y Moisés, quienes conversaron con Jesús. Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía porque estaban aterrados. Entonces se formó una nube que los cubrió con una sombra, y desde la nube llegaron a la tierra estas palabras: “Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo” Mirando a su alrededor no vieron ya a nadie… sólo Jesús estaba con ellos. (Marcos 9, 2-8) Este fue otro de los MILAGROS DE JESUS que debió asombrar a los presentes.

 

Impuesto para el Templo

Milagros de Cristo relacionados con el Impuesto para el templo. Al volver a Cafarnaún se acercaron a Pedro quienes cobraban el impuesto para el Templo y le preguntaron: “El maestro de ustedes, ¿no paga el impuesto?”. A lo que Pedro respondió: “Claro que sí”. Se fue a su casa y cuando estaba por entrar se anticipó Jesús y le dijo: “Dame tu parecer, Simón. ¿Quiénes son los que pagan impuestos o tributos a los reyes de la tierra: sus hijos o los que no son de la familia?”. Pedro le contestó: “Los que no son de la familia”. Y Jesús dijo: “Entonces los hijos no pagan. Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, vete a la playa y echa el anzuelo. Al primer pez que pesques ábrele la boca y hallarás en ella una moneda de plata. Tómala y paga por ti y por mí”. (Mateo 17, 24-27)

Maldición de la higuera

Milagro de Jesús en la naturaleza. Al regreso a la ciudad Jesús sintió hambre siendo de mañana. Divisó una higuera cerca del camino, se le acercó, pero no encontró más que hojas. Y entonces dijo a la higuera: “¡Nunca jamás volverás a dar fruto!” Y al instante la higuera se secó. Los discípulos se maravillaron y preguntaron: “¿Cómo pudo secarse la higuera tan rápido?” Jesús les declaró: En verdad les digo: si tienen tanta fe como para no vacilar, ustedes harán mucho más que secar una higuera. Ustedes dirán a ese cerro: ¡Quítate de ahí y échate al mar!, y así sucederá. Todo lo que pidan en la oración, con tal de que crean, lo recibirán. Este fue uno de tantos mensajes cristianos que perdurarían en la historia de Jesús. (Mateo 21, 18-22)

 

La Transubstanciación

La Transubstanciación de la última cena. Cuando comían, Jesús tomó el pan y pronunció la bendición, lo partió y lo dio a su discípulos, diciendo: Tomen y coman porque esto es mi cuerpo. Tomó una copa, dio gracias y se las pasó diciendo: Beban todos de ella, esta es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados. Y les digo que desde ahora no volveré a beber del fruto de la vid, hasta el día en que lo beba nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre. Mateo 26, 26-29 (pasaje que nos deja uno de los mensajes cristianos más emblemáticos de la última cena).

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