Milagros de Jesús

Milagros de Jesús. Curaciones milagrosas, exorcismos y resurrecciones, son algunos de los milagros de Jesucristo.

Curaciones milagrosas de Jesús

La FE en los milagros y las curaciones milagrosas

El dolor de la enfermedad es el efecto del pecado original, y al vencerlo, se demuestra que se vence la causa (el pecado). Jesús da conocer con sus milagros que Él es el Mesías. Los milagros del Mesías son signo visible de lo que trajo al mundo: una vida en abundancia. Los milagros de Jesús son revelaciones del amor de Dios al hombre, sobre todo al ser humano que sufre y que tiene necesidad, el que implora la curación, el perdón, la piedad. Todos los pasajes sobre estas sanaciones milagrosas , nos hablan sin duda de un común denominador de lo que necesitamos para tener un milagro (y luego agradecerlo): La Fe. Son los milagros de Jesucristo, signos del amor inmenso y misericordioso que se proclama en el Antiguo y en el Nuevo Testamento también. (Encíclica Dives in misericordia).
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MILAGROS de Cristo. CURACIONES

  1. El criado del Centurión

Estando Jesús en la entrada de Cafarnaún, se le acercó un capitán suplicándole: Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente. Jesús dijo que iría a sanarlo y. el capitán contestó: “¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará” (este diálogo nos recuerda: Una palabra tuya bastará para sanar mi alma). Jesús le dijo: “Vete a casa. Hágase todo como has creído”. El hijo en ese momento quedó sanado. (Esto se lee en: Mateo 8, 5-9;13) Uno de los milagros de Jesús realizados en Cafarnaun.

 

  1. El paralítico, milagro de JESUS

Unos hombres llevaban un paralítico en su camilla. Querían llevar al enfermo con Jesús, pero no podían pasar entre la multitud. Subieron al tejado y quitaron tejas; bajaron al enfermo en su camilla, y lo pusieron delante de Jesús. Sepan pues, que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados. Y dijo al paralítico: “Yo te lo ordeno: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. El paralítico sano por completo entonces, se levantó frente a la vista de todos, tomó la camilla y se fue a su casa dando gloria a Dios. (Milagro relatado en Lucas 5, 18-19;24-25)

Curaciones de Jesús

 

  1. El milagro del hombre de la mano paralizada

Milagro de Jesús se dio cuando Jesucristo entró en la sinagoga de los judíos y había un señor que tenía una mano paralizada. A Jesús le preguntaron con toda la intención de poderlo acusar después: ¿Está permitido hacer curaciones en día sábado? A lo que Jesús respondió: “Si alguno de ustedes tiene una sola oveja y se le cae a un barranco en día sábado, ¿no irá a sacarla? ¡Pues un ser humano vale mucho más que una oveja! Por lo tanto, está permitido hacer el bien en día sábado”. Al enfermo le dijo: “Extiende tu mano”. Él la extendió y entonces le quedó tan sana como la otra. Del pasaje de Mateo 12, 11-13.

 

  1. La mujer encorvada

Un sábado nuestro Señor enseñaba en una sinagoga. Una mujer que desde 18 años atrás estaba poseída por un espíritu maligno que la mantenía enferma, se encontraba ahí; estaba encorvada y no podía enderezarse. Cristo la vio y le llamó diciéndole: “Mujer quedas libre de tu mal”. Le impuso las manos. La mujer se enderezó y alabó a Dios. Lucas 13, 10-13.

 

  1. El paralítico de la piscina de Betesda

En los mensajes cristianos se habla de un hombre que desde hace 38 años estaba enfermo y Jesús lo vio tendido y le dijo: “¿Quieres sanar?” El enfermo paralítico contestó: “Señor: no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se ha metido otro”. Su respuesta fue: “Levántate, toma tu camilla y anda”. El hombre sanó, tomó su camilla y caminó. (Juan 5, 5-9).

 

  1. Cuatro curaciones de ciegos

Curación milagrosa de ciegos.

La sanación milagrosa de dos ciegos se dio cuando siguieron a Jesús dos ciegos y le gritaron: “¡Hijo de David ten compasión de nosotros!”. Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacer esto?” Y ellos contestaron: “Sí, Señor”. Jesús les tocó los ojos, diciéndoles: “Hágase así, tal como han creído”. Y sus ojos vieron. Jesucristo les ordenó: “Cuiden de que nadie lo sepa”. Ellos, en cuanto se fueron lo dijeron por toda la región. (Mateo 9, 27-31). Una de los tantos pasajes sobre milagros de JESUS que tuvieron que ver con sanar milagrosamente a ciegos.

 

  1. El ciego Bartimeo

Un ciego que pedía limosna llamado Bartimeo, hijo de Timeo, vio a Jesús de Nazaret y le gritó: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!. Muchas personas querían callarlo pero el gritaba aún con más fuerza. Jesús paro su camino y le dijo: “Llámenlo”. Llamaron al ciego y él arrojó su manto, se puso en pie y se acercó a Jesucristo. Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? Él ciego respondió: –Maestro, que vea. Entonces Nuestro señor Jesucristo le dijo: “Puedes irte, tu fe te ha salvado”. Mensaje cristiano sobre la fe que se repite en muchos milagros. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino… Marcos 10, 46-52.

 

  1. El ciego de Betsaida, un milagro de Jesús.

Milagros con la imposición de las manos. Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron un ciego y le pidieron que lo tocara. Jesús de Nazaret tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Después le mojó los ojos con saliva, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, que empezaba ver, dijo: “Veo como árboles, pero deben ser gente, porque se mueven”. Jesús le puso nuevamente las manos en los ojos, y el hombre se encontró con buena vista; se recuperó plenamente y podía ver todo con claridad. Jesús pues, lo mandó a su casa, diciéndole: “Ni siquiera entres en el pueblo” (Marcos 8, 22-26). Este milagro nos hace reflexionar sobre el poder de sanción con la imposición de las manos (para muchos en la actualidad se pudiera comparar con la técnica de sanación llamada: REIKI (por ejemplo la imposición de manos para curar); esta podría ser una técnica empleada por otros Maestros o Iluminados, para curar a la gente con las manos. *Temas relacionados: # Sanar con las manos. Curar con las manos. Curación con manos. Reiki tibetano. REIKI de Jesús (?). (Curación con saliva / La saliva de Jesús era milagrosa)

 

  1. El ciego de nacimiento

Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento y sus discípulos preguntaron: “Maestro, ¿quién ha pecado para que esté ciego: él o sus padres?” Jesús respondió: “No es por haber pecado él o sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten claramente”. Hizo un poco de lodo con la tierra y la saliva, untó con él los ojos del ciego y dijo: “Vete y lávate en la piscina de Siloé (que significa enviado)”. Entonces el ciego se fue, se lavó y cuando volvió, veía claramente. (Milagro de Jesús relatado en: Juan 9, 1-3;6-7)

 

  1. Dos curaciones de leprosos, Milagros de Cristo.

  • El leproso sanado
Se presentó un hombre cubierto de lepra. Apenas vio a Jesús, se postró con la cara en tierra y le suplicó: “Señor, si tu quieres puedes limpiarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda limpio”. Y al instante le desapareció la lepra. (Lucas 5, 12-13)
  • Los diez leprosos

De camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaria y Galilea, y al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos. Se detuvieron a cierta distancia y gritaban: “Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros”. Jesús les dijo: “Vayan y preséntense a los sacerdotes”. Mientras iban quedaron sanos. Uno de ellos al verse sano, volvió de inmediato alabando a Dios en alta voz, y se echó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole las gracias. Era un samaritano. Jesús entonces le preguntó: “¿No han sido sanados los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Así que ninguno volvió a glorificar a Dios fuera de este extranjero?”. Y Jesús le dijo: “Levántate y vete; tu fe te ha salvado”. Milagros de Jesús. (Lucas 17, 11-17)

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Otras CURACIONES DE JESUS

Milagros de Cristo

 

La suegra de Pedro

Esta es otra de las muchas curaciones de Jesús: Al salir de la sinagoga Jesús fue a casa de Simón. La suegra de éste estaba con fiebre alta, y le rogaron por ella. Jesús entonces se inclinó hacia ella y dio orden a la fiebre para que esta desapareciera y así sucedió.(De: Lucas 4, 38-39).

 

La mujer con el flujo de sangre

Dentro de los mensajes cristianos, se cuenta que una mujer padecía hemorragias desde 12 años atrás y nadie la había podido curar. Ella se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto. Se detuvo al instante el derrame. Jesús preguntó quién lo había tocado. Decían todos: “Yo, no”, y Pedro dijo: “Maestro, es toda esta multitud que te rodea y te oprime”. Jesús le dijo: “Alguien me ha tocado, pues he sentido que una fuerza ha salido de mí”. La mujer cuando se vio descubierta se puso a temblar y se presentó, se echó entonces a los pies de Jesús. Contó delante de todos los demás por qué lo había tocado y cómo quedó instantáneamente sana, curada al instante… Jesús de Nazaret le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz”. (Lucas 8, 43-48)

El sordomudo de la Decápolis

Saliendo de las tierras de Tiro, Jesús pasó por Sidón y, dando la vuelta al lago de Galilea, llegó al territorio de la Decápolis. Allí le presentaron un sordo que hablaba con dificultad, y le pidieron que le impusiera la mano. Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. En seguida levantó los ojos al cielo, suspiró y dijo: Effetá, que quiere decir: “Ábrete”. Al instante se le abrieron los oídos, le desapareció el defecto de la lengua y comenzó a hablar correctamente. -(MILAGRO)- Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, tanto más ellos lo publicaban. Estaban fuera de sí y decían muy asombrados: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Marcos 7, 31-37.

 

El hombre con hidropesía

En casa de unos de los Fariseos frente a Cristo, estaba un hombre que sufría de hidropesía. Jesús le preguntó a los maestros de la Ley y también a los fariseos si estaba permitido por la ley, el curar en sábado o no. Ninguno respondió y Jesús se acercó al enfermo, lo curó y luego lo despidió. Después dijo: “Si a uno de ustedes se le cae su burro o su buey en un pozo en día en sábado, ¿acaso no va en seguida a sacarlo?”. Y no le pudieron contestar (De: Lucas 14, 1-6).

 

La oreja de Malco

Sucedió el milagro cuando llegó un grupo que estaba encabezado por Judas, uno de los Doce. Para darle un beso, se acercó a Jesús, quien le dijo: Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?. Los que estaban con Jesús vieron lo que iba a pasar y preguntaron: “Maestro, ¿sacamos la espada?”. Y uno de ellos hirió al servidor del sumo sacerdote cortándole la oreja derecha. Pero Jesús dijo: “¡Basta ya!”. Tocando la oreja del hombre la sanó. Lucas 22, 47-51.

 

El hijo del funcionario

Jesús volvió a Caná de Galilea (donde había convertido el agua en vino). Un funcionario real (en Cafarnaúm) tenía un hijo enfermo y al enterarse que Jesús ya había vuelto desde Judea a Galilea, lo busco para que fuera a sanar a su hijo, quien estaba muriendo. Jesús le contestó: “Si ustedes no ven señales y prodigios no creen”. El funcionario dijo: Señor, ten la bondad de venir antes de que muera mi hijo. Y Jesús dijo: “Puedes volver, tu hijo está vivo”. El hombre en ese momento creyó en la palabra de Jesús, se levantó y se puso en camino. Al llegar a la bajada de los cerros, se topó con sus sirvientes que venían a decirle que su hijo estaba sano. Les preguntó a qué hora se había mejorado el niño, y le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre”. El padre comprobó que a esa misma hora Jesús le había dicho: “Tu hijo está vivo”. Y creyó él y toda su familia. (Juan 4, 46-54)

 

Curaciones hechas por Jesús a multitudes: Otros pasajes de las escrituras sagradas con mensajes cristianos, nos cuentan de muchos otros milagros de Jesús, quien curó muchas enfermedades. Algunos ejemplos son: Recorriendo Galilea, en casa de Simón, junto al mar de Galilea, en el Templo, y a orillas del lago, por poner algunos ejemplos. Las curaciones de JESUS o sanaciones de Jesús, fueron muchas y los milagros de sanación que realizó tal vez no quedaron registrados en su totalidad en los Evangelios.

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