Estigmatizados. Los estigmas, heridas de Jesús en humanos

Hablar de estigmas es hablar de un fenómeno que ha sucedido a lo largo de la historia en repetidas ocasiones. A la fecha, ha encontrado muy poca explicación por parte de la comunidad científica. Al tratarse de un tema de origen propiamente religioso, asociado con la creencia en la divinidad de Jesús, es muy difícil alejarlo del misticismo.Veamos casos reales de estigmatizados.

Estigmas. Las heridas de Jesús en los hombres.

Lo que llama la atención en los estigmatizados, es que se trata de algo que corresponde al terreno de la fe; pero forma parte de una realidad tangible en quienes reciben estas marcas. Poseen una manifestación física, fácilmente observable (en la mayoría de los casos).

Pero, ¿qué son los estigmas y por qué nos provocan tal fascinación? 

¿Qué son los estigmas? Casos polémicos

Los estigmas son heridas en el cuerpo que tienen correspondencia con las que recibió Jesús antes de morir, según los Evangelios; a saber: dos heridas en las muñecas (las de los clavos), dos heridas en los pies (también de clavos). Heridas en la espalda (de los latigazos), heridas en la cabeza (las de la corona de espinas). También una herida en el costado (la de la lanza).

Los estigmas van acompañados de fuertes dolores físicos y espirituales y se caracterizan por ser heridas sangrantes que no cicatrizan bajo ningún tratamiento médico ni cirugía y que pueden aparecer súbitamente lo mismo que desaparecer sin ninguna explicación. Generalmente, a las heridas las acompaña un olor dulce y no provocan necrosis en los tejidos. Las hemorragias son comunes y constantes, lo que provoca debilidad en quienes los padecen. Pero, ¿quiénes reciben estas marcas?

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Estigmatizados

A lo largo de la historia, quienes han sido portadores de estigmas son personas sumamente místicas, cuya vida sigue las enseñanzas de Cristo; son personas atormentadas por el sufrimiento de la humanidad y que observan una conducta de gran espiritualidad. Generalmente, los estigmas son recibidos a mitad de un trance o inmediatamente después de él. Eso, debido a una fuerte conexión con el espíritu de Jesús, quien envía estas marcas como recordatorio de su misión en la Tierra.

Estigmatizados ¿Quiénes han sido los principales estigmatizados y cómo sabemos que son auténticos?

Estigmas del Padre Pío

Algunos de los estigmatizados más conocidos y además reconocidos por la Iglesia católica como genuinos son: San Francisco de Asís (el primer estigmatizado), Padre Pío de Pietrelcina, Santa Catalina de Siena, Santa Gema Galgani y Santa Rita de Casia. También Santa Verónica Giuliani, Juana de la Cruz, Lucía Brocadelli y Teresa Neumann; también se piensa que San Pablo pudo haber sido estigmatizado debido a que dijo: “Llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús” (Gal 6, 17).

Se tiene registro de 350 casos de estigmatizados reconocidos por la Iglesia y muchos de ellos han sido canonizados (setenta y dos), pero no a causa de los mismos, sino por la vida ejemplar que llevaron y por los milagros atribuidos a ellos.

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¿Cómo se reciben los estigmas?

Los estigmas pueden recibirse de uno en uno o todos de una sola vez y la Iglesia los cataloga en estigmas de origen divino o de origen demoníaco. Lo anterior, dependiendo del tipo de vida de la persona portadora. También se efectúan muchos estudios para determinar las causas y si proceden de un origen involuntario. Es Jesús quien los envía, aún en contra de los deseos de la persona, quienes generalmente no los desean. Aunque los aceptan como parte de su misión o sacrificio o de origen voluntario. Para los escépticos: Es la persona quien los produce, ya sea por una causa inconsciente producto de una neurosis sintomática o por automutilación.

Los científicos han querido atribuir el origen de los estigmas a causas meramente psicológicas, argumentando que es la mente histérica la que los provoca como producto de una somatización y del fuerte control mental que estas personas presentan.

Sin embargo, no logran explicar cómo es que las heridas no sanan en esas zonas (cuando en otras partes del cuerpo sí lo hacen), cómo es que no se produce infección ni necrosis, cómo es que no hay olores fétidos característicos de este tipo de heridas sangrantes (salvo en contados casos como del de Santa Rita, quien tenía un herida en la frente que supuraba y que además albergaba gusanos) y cómo es que, aun vendados o intervenidas las heridas, continúan sangrando.

Conclusiones de los estigmatizados, como milagro

Sin duda los estigmas nos generan gran interés por ser uno de los muchos milagros de Jesús y por ser un recordatorio de su misión en la Tierra y del sufrimiento que lo embargó. Hay muchos detractores debido a los también muchos farsantes que someten sus cuerpos a esta tortura de manera voluntaria. Pero en los casos en que son genuinos y que no tienen ninguna explicación científica es inevitable que los cínicos relajen su postura. Que abran la mente ante uno de los más grandes misterios de la historia, como lo es el caso de la Sábana Santa. Otra evidencia de la presencia y divinidad de Jesús y que a la fecha nos acompaña.

En otro artículo hablaremos del famoso caso del estigmatizado Giorgio Bongiovanni, uno de los más recientes y, por lo mismo más controversiales.

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